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Preguntas flash
Por: Gazteakt koordinazioa

Cuidar la salud mental desde lo colectivo: las propuestas de la juventud de Gipuzkoa

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Ayer fue un día importante para Gazteakt, llevamos la voz de más de 2.000 jóvenes de Gipuzkoa directamente a la Diputación Foral: sus emociones, sus presiones, su realidad cotidiana. Y no solo eso: llegamos con propuestas concretas elaboradas por los y las propias jóvenes que forman el Aktibazio Foroa.

El segundo dilema de Gazteakt lleva meses trabajando la pregunta que muchas personas se hacen en voz baja: ¿cómo construir un territorio que cuide el bienestar emocional de su juventud? Los datos que recogimos entre enero y abril de 2026 pintan un cuadro honesto, a veces incómodo, pero sobre todo necesario de ver.

Lo que nos dijeron los números

El bienestar emocional de la juventud gipuzkoana se mueve en una zona intermedia. La mayoría se sitúa en un "más o menos bien", pero ese "más o menos" esconde mucho. El 63% se siente bien o muy bien en su día a día, mientras que uno de cada cuatro se puntúa por debajo del 5 sobre 10. Las emociones que dominan la vida cotidiana son reveladoras: el cansancio emocional (60%), la ansiedad (58%) y el estrés (52%) aparecen con mucha más frecuencia que la calma o la motivación, que apenas alcanzan el 9% y el 8% respectivamente.

El desgaste no es puntual: es estructural. Forma parte del día a día de una generación que crece entre presión académica, incertidumbre laboral y un entorno digital que no descansa. Y que además siente que tiene poco tiempo para sí misma: la mayoría valora su disponibilidad de descanso y autocuidado entre un 3 y un 6 sobre 10.

Dónde se siente más la presión

Preguntamos sobre los ámbitos de mayor exigencia y el resultado fue claro: el futuro laboral lidera con un 45%, seguido de los estudios y la vida cotidiana, en torno al 24% cada uno. Pero lo que de verdad llamó la atención es que casi uno de cada cinco jóvenes afirma sentir presión en todos los aspectos de su vida a la vez.

Uno de los datos más debatidos en el Aktibazio Foroa fue que el 27% de la juventud no acude a nadie cuando se siente emocionalmente mal. No porque no quiera pedir ayuda, sino porque muchas veces no saben a quién acudir, o no disponen de un espacio que les parezca seguro para hacerlo. Cuando sí buscan apoyo, las amistades (31%) y la familia (25%) son los principales refugios; los servicios profesionales apenas alcanzan el 9%.

El tabú que aún existe

Hablar de salud mental está de moda en discursos institucionales y redes sociales, pero la realidad que muestran los datos es más matizada. El 40% de la juventud gipuzkoana considera que sigue siendo un tabú hablar de salud mental entre jóvenes. Otro 47% cree que lo es parcialmente. Solo un 12% siente que está completamente normalizado.

Y cuando se pregunta si existe una buena comprensión social de lo que es la salud mental, apenas el 8% dice que sí. Hablamos más de salud mental, sí. Pero hablar no es lo mismo que entender, ni entender es lo mismo que acompañar.

De los datos a las propuestas

El Aktibazio Foroa —un grupo de 15 a 20 jóvenes de entre 18 y 30 años de distintos puntos del territorio— no se quedó en el diagnóstico. Trabajó durante dos sesiones presenciales para convertir esas realidades en propuestas concretas, de las que ayer se presentaron doce ante la Diputación Foral. Todas orbitan en torno a tres grandes retos.

El primero es la detección temprana y la orientación: cómo hacer que identificar el malestar y pedir apoyo sea algo natural y accesible, no solo desde el ámbito sanitario sino desde los espacios donde ya transcurre la vida joven: centros educativos, deporte, cultura, cuadrillas, entornos digitales. El segundo es la prevención y los hábitos protectores: diseñar entornos, rutinas y dinámicas que incorporen el bienestar emocional de forma cotidiana, porque cuidarse no debería ser un esfuerzo extraordinario. El tercero es la comunicación y la activación social: repensar cómo se habla de bienestar emocional desde formatos que conecten de verdad con los códigos de la juventud, para construir una cultura donde cuidar la salud emocional sea visto como algo colectivo y no como una señal de debilidad.

Lo que viene ahora

La presentación de ayer ante la Diputación Foral no es el final del proceso, sino uno de sus momentos más importantes. La juventud de Gipuzkoa ha demostrado que tiene cosas que decir, datos con los que argumentar y propuestas con las que transformar. Y lo ha hecho desde la experiencia propia, con honestidad y con las ganas de que algo cambie de verdad.

Si quieres leer todos los datos del segundo dilema, tienes el informe completo disponible en la plataforma. 

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